¿Cómo hará Francia para reemplazar los hidrocarburos?

El presidente Macron dijo que seguirá adelante con una de sus grandes promesas de campaña y someterá al parlamento una ley que prohíbe la emisión de nuevas licencias de exploración de gas y petróleo, lo que incluye a los territorios de ultramar, como la Guyana.

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La nueva era energética necesita que el mundo olvide su dependencia de los combustibles fósiles e impulse un reordenamiento de los recursos energéticos. Francia será la punta de lanza de las economías que quieran caminar hacia el futuro. ¿Cómo lo hará?

En primer lugar hay que destacar que esta decisión no es más que la continuación de políticas que vienen desde 1974, cuando el gobierno tomó la primera medida drástica ante la inminente crisis del petróleo. Desde entonces se construyeron en el país 19 centrales nucleares con un total de 58 reactores que son suficientes para abastecer todas las necesidades de la población. El 78% de la energía eléctrica consumida en Francia es de origen nuclear, de producción propia. Cada planta se encuentran a una distancia máxima entre ellas de 600km y éstas se encuentran a menos de 1 km. de las viviendas.

El total del suministro energético de Francia fue de 245,7 millones de toneladas equivalentes de petróleo (toe, por sus siglas en inglés) en 2015. Además de la generación de energía nuclear, que corresponde al 46 % del mix energético, Francia cuenta con hidrocarburos (petróleo 28,8%, gas natural 14,3% y carbón 3,6%), que aportan otro 46 %, y el 7% restante proviene de fuentes de generación como biomasa, hidroeléctrica, eólica, solar y una porción diminuta de geotermal.

El desafío no es menor y todos los demás países están observando su desempeño para aprender de la experiencia. La transición demandará mucha inversión en los sectores de transmisión, eficiencia energética, energías renovables y mantenimiento de las instalaciones nucleares.

La mejor oportunidad de ahorro está en el consumo eléctrico de los hogares y los grandes edificios de las ciudades, por eso en el centro de las nuevas políticas de cambio estarán las energías renovables. El gobierno propone aumentar su porción dentro del mix para ser responsable del 40% del consumo de energía eléctrica para el año 2030. En los últimos años se redujeron los costos de las energías renovables en todo el mundo y en Francia se registraron ofertas de licitaciones de proyectos solares fotovoltaicos a precios de 87 EUR a 70 EUR/MWh, aunque no se han desarrollado tan rápido como se hubiera deseado, sobre todo comparándolo con otros países de la unión europea.

Sin embargo el principal reto financiero tiene que ver con la renovación de las instalaciones nucleares, debido a los costos de los nuevos reactores nucleares, entre ellos el Reactor Europeo Presurizado (EPR, por sus siglas en inglés) de Flamanville. También se agregan los costos de clausura de las plantas existentes cuyo diseño de vida de 40 años está llegando a su fin. Sumando todos estos conceptos, junto al costo operativo de las nucleares de larga vida, más conocidas como Grand Carénage, se estipula que en total se necesitarán 47.5 billones de EUR para el año 2025, según las auditorías de Cour des Comptes, empresa privada que realiza auditorías financieras en todo el país.

A pesar de los bajos precios en las subastas de energías, el bajo precio del carbón en la Unión Europea, la industria carece de perspectivas firmes a largo plazo, acaso una de las claves para invertir en el sector energético. El primer contrato PPE de extensión de vida de una central nuclear fue firmado en octubre de 2016 y seguirá vigente hasta 2023. El mercado entero mira de reojo  cómo evolucionará esta alternativa hasta por lo menos la mitad del periodo, en el año 2020. De cerca se medirán lo indicadores de la demanda eléctrica, importaciones, exportaciones y la evolución de los costos de la renovación de equipamiento nuclear.

En el sur de Francia se está investigando y desarrollando la tercera generación de energía nuclear por fusión. Los enormes costes de este trabajo son financiados por Japón, Estados Unidos y otros países. Este tipo de generador será mucho más seguro, habrá menos basura radioactiva y producirá tres veces más energía eléctrica. ¿Podrá Francia prescindir de los hidrocarburos?