El precio de la nafta, congelado hasta Noviembre

El Gobierno dejó trascender a la empresas petroleras su intención de no generar ruidos antes de las elecciones.

Compartir

Las empresas petroleras aún no decidieron qué postura tomarán ante el interés del Gobierno nacional de postergar los eventuales aumentos de combustibles que surjan de la revisión de precios comprometidos para el primero de octubre próximo, como ya ocurriera a comienzos de abril y julio pasado.

El Gobierno nacional dejó trascender su expectativa de que las empresas posterguen la implementación de los aumentos para después de las elecciones del 22 de octubre, de manera de evitar ruidos políticos en lo que consideran una instancia clave para la continuidad de las políticas implementadas desde diciembre de 2015 en adelante.

“Las empresas tendrán que analizar si deciden acompañar este momento y adoptar una postura que no sume ruido político en una instancia electoral”, afirmó una alta fuente gubernamental al recordar que la decisión es parte de un acuerdo productoras de crudo y las refinadoras firmado a comienzos de año.

Pero tampoco hay certezas hasta el momento de que la ecuación aplicable para determinar la evolución de precios impulse la nafta y el gasoil al alza, ya que habrá que cotejar en la última semana de septiembre el precio del dólar tras su caída post Paso, el valor del barril internacional estabilizado en torno a los 50 dólares, y de los biocombustibles y su reacción tras las trabas implementadas por Estados Unidos a la producción local.

La intención del Gobierno es que un eventual incremento de las naftas y el gasoil no incida en el tramo final de la campaña electoral, y en ese sentido la fuente recordó la actitud que tomaron las empresas en las elecciones de octubre de 2015, cuando aceptaron el pedido del entonces ministro de Economía, Axel Kicillof, de postergar aumentos.

“Nosotros no vamos a pedirle nada a las empresas” aseguró el funcionario al confiar que las petroleras y refinadoras -quien tienen un acuerdo vigente desde los primeros días del año- “saben identificar los escenarios que están en juego”.

A pesar de las expectativas, las fuentes de las empresas que forman parte del acuerdo consultadas por Télam coincidieron en señalar que es prematuro anunciar una decisión de ese tipo, que las variables recién se podrán evaluar en las próximas semanas, y que están al tanto del interés del Gobierno.

El acuerdo alcanzado a principios de año tiene como decisión de fondo, a instancias del Gobierno, la convergencia hacia el precio internacional del denominado “barril criollo” y la liberación del mercado de combustibles para 2018, una decisión que ya se presenta como irreversible desde el Gobierno.

Desde enero, las compañías están habilitadas para trasladar trimestralmente al precio de los combustibles el resultado de la caída del precio del crudo en dólares, la potencial evolución del tipo de cambio en previsión de una devaluación como está prevista en el Presupuesto nacional- y el impacto que tienen los biocombustibles.

En ese sendero de precios consensuados, el 8 de enero los precios de los combustibles aumentaron un 8%; en abril Aranguren anunció una baja de 2,6% en el caso del gasoil y 0,1% en las naftas; y en julio fue un incremento del 7,2% para las naftas y 6% para el gasoil.

El de octubre sería, entonces, la última instancia de revisión de precios en el marco del acuerdo entre las partes, ya que el Gobierno considera que el precio del barril criollo de 55 dólares para el crudo de la cuenca neuquina y de 47 dólares par el del Golfo de San Jorge permitirá la esperada convergencia con los precios internacionales.

“El acuerdo termina este año, y la evolución de los precios queda librado al mercado”, aseveró la fuente al también confirmar que es intención del Gobierno acompañar este escenario con una nueva estructura impositiva que se aplica a la venta de combustibles líquidos.

La idea es crear una estructura tributaria que permita reducir la volatilidad de los precios involucrados en la ecuación (crudo internacional, tipo de cambio, alcohol y biocombustibles) para que pueda compensar alzas y bajas abruptas, pero el esquema sólo podrá ver la luz como parte de la reforma impositiva integral que impulsará el gobierno en 2018.